No More Patience on Misinformation

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J N. K  February 20 at 10:32pm.

It was in the mid 70s Fahrenheit today in Philadelphia. Thank you, donald trump, for global warming. It was pleasant.

P McD So, I read recently that sun spot activity has a significant impact on increasing temperature. These sun spot cycles are several years in length. Is that climate change or weather change?

Javier Dominguez Don’t you think that the climate scientists, who have spent years to get their Ph.D., have done post grad studies, have published several peer reviewed articles, and have studied climate on Earth for 20 or 30 years of their life, “read recently that sun spot activity has a significant impact on increasing temperature”? They still gather their data, run their models and come to the same conclusions. Conclusions that are later reviewed by other scientists with longer career spans and more experience. Still, the conclusion is the same.
Tell me, how many statistic courses, advanced calculus, modeling, programming, and earth science classes did you take? How many Ph.D.s in climatology do you hold? How many years have you spent analyzing temperature data? How many scientific articles have you review on the matter?

Javier Dominguez I suggest you start reading serious literature about the issue. We need well informed people to take action and do something about our Earth.
http://www.ipcc.ch/

P McD Interesting. In responding to J N. K comment about the recent balmy temperatures, and asking if sun spot activity was a measure of climate change or weather change, well that triggered a rather violent response.
The question was a real question (as in looking for information), not a rhetorical one to prove some point.
Thank you, Erik Taylor for your response.

Javier Dominguez I’m not patient. And I’m not sorry about that. While we are discussing the miss-information planted by the people running oil companies the earth keeps getting warmer. The ice and glaciers in the Andes are receding. Sea levels are rising and sea acidity is on the rise, too. Insects and the diseases they carry move up north and down south. Beetles extend their range and destroy forests. Entire populations are going to be displaced by drought and lack of food. When I was studying Forestry in Peru in the 80’s we were discussing global warming. When I was doing my masters in the US in Forestry and Environmental Studies, in the 90’s, we were discussing climate change. Things have not change for the better since then. We were trained to deal with problems taking into account biological, economic, and social aspects of the solutions. We were not trained to deal with greed, corruption, and the willingness of people to remain ignorant because is more comfortable that way. So, instead of talking about the solutions to these problems, we are still here talking how the miss-information funded by the Koch brothers somehow disproves what scientist are telling us for the last 40 years or more. So yes, I lost my patience.

¿Es Usted un Actor de la Deforestación en el Perú?

¿Toma decisiones en el Congreso de la República? ¿Es dueño de una empresa extractora de madera? ¿O de oro? ¿O simplemente come un pollo a la brasa con un exquisito sabor a carbón de algarrobo?

Preparado por: Ing. Javier Domínguez Faura, MF

El proceso de pérdida de áreas boscosas en el Perú incluye a un sinnúmero de personas, entre ellas ricos y pobres, analfabetos y educados, políticos e independientes, y al consumidor en general. La deforestación en el Perú alcanza cifras mayores a las 300,000 ha al año y con seguridad cada lector de estas páginas puede considerarse como responsable de la pérdida de bosques en unos 100 metros cuadrados. ¿Por qué? Porque de una u otra manera pertenecemos a alguno de los grupos que directa o indirectamente causan el problema. Si usted descubre a qué grupo pertenece, puede entender mejor cómo ayudar a la disminución de la deforestación en el Perú e incluso a la recuperación de nuestros bosques.

Aunque parezca mentira el grupo que causa mayor deforestación en la selva Amazónica no es el de extractores de madera, sino el de agricultores migratorios, seguidos muy de cerca por los cultivadores de coca, y por los criadores de ganado. En la Amazonia sólo menos de 6 % es tierra apta para agricultura, y sin embargo se intenta promover a ésta como un área llena de posibilidades y riquezas para la ampliación de la frontera agrícola. El campesino pobre tumba bosque para abrir su chacra y producir para su subsistencia y para conseguir algo de dinero. Pero la yuca y el plátano que siembra no han de rendir en esa chacra por más de tres a cuatro años. Luego de eso, el suelo no produce más y el agricultor tiene que abrir otra chacra en perjuicio del bosque, que es sólo visto como estorbo al “desarrollo”. Ante la falta de alternativas reales para el agricultor, que debe alimentar a su familia, la deforestación se consuma. Total, hay harto bosque. Con ese trabajo de hormiga, año a año, perdemos cientos de miles de metros cúbicos de madera, cientos de animales, y miles de plantas medicinales que, entre otros recursos, podemos encontrar en el bosque. Mientras éste quede.

Los que cultivan coca reemplazan zonas que antes eran bosque natural por cocales. Si bien el cultivo de la coca es tradicional para muchas áreas de selva alta, la demanda ilegal de la hoja para la producción de cocaína aumenta notablemente el área cultivada, y con ello el área de bosque tumbado, amén de los efectos de erosión que el cultivo de esta planta trae consigo.

Los ganaderos en selva necesitan al menos una hectárea de suelo por cada cabeza de ganado, esto es una hectárea menos de bosque por cada vaca que una vez vendida generalmente no paga sus costos reales. ¿No sería mejor sacar carne de animales silvestres sabiendo que en una hectárea de bosque hay más carne que el equivalente de una vaca? El manejo sostenible y/o la crianza de esta fauna silvestre podría alimentar a los mismos peruanos sin necesidad de destruir el bosque y la riqueza de vida que encierra.

También los mineros que extraen oro de la selva de Madre de Dios son responsables de la deforestación de los bosques a la orilla de los ríos, principalmente el Colorado, Malinowsky y el Madre de Dios. Para extraer unos cuantos gramos de oro, estos mineros tumban el bosque de la orilla con buldozers y remueven el suelo hasta una profundidad que puede llegar a varias decenas de centímetros. Lo que queda es un área desmontada con el suelo completamente de cabeza y con poco chance a una regeneración rápida de la vegetación.

Los extractores de madera también tienen su parte en el problema. Pequeños y grandes madereros realizan una extracción selectiva de árboles. Ellos sacan aquellos con mayor valor comercial, como la caoba, cedro, ishpingo, cumala, moena, y otros más. Casi ninguno de ellos, ni grande ni pequeño, maneja el bosque de manera racional, sino que explota sus recursos antes que venga otro y se le adelante. Pero el problema mayor viene detrás de ellos, cuando las trochas que abrieron para sacar las trozas de madera son usadas por los pobres campesinos, hambrientos de un poco de tierra para poder sembrar sus cultivos. Ellos invaden, tumban y rozan, siembran y consiguen los títulos sobre la tierra que los forestales no pueden conseguir. Sí, un extractor forestal sólo puede conseguir una concesión a veinte años (o tal vez un poco más) para la extracción de madera, mientras un campesino puede conseguir un título de propiedad sobre la tierra que antes fue bosque y que ahora cosecha.

Desde esta perspectiva, vale la pena tumbar bosque: el aliciente es el título de propiedad. Bueno, ya tenemos otro actor en el problema. Los que toman las decisiones en el gobierno, sobre todo los más conservadores, mueren de miedo en entregar en propiedad los bosque de libre disponibilidad para la extracción y manejo forestal. Esta actitud de mantener el estado actual de las cosas alimenta la deforestación de una forma indirecta pero real, muy real.

Así como el gobierno (nacional, regional o local) es un actor indirecto causante de deforestación por sus políticas implícitas de incentivo a deshacerse del bosque, también lo es cuando desarrolla programas viales en territorios que no han sido previamente ordenados para su uso racional. Ejemplo de esto lo tenemos en la carretera marginal y otras de penetración, y en lo que se viene con la construcción de la carretera bioceánica entre el Brasil y Perú. Lo que debe entenderse es que la carretera es buena, porque permite integración espacial, disminución en costos de transporte, un más fácil acceso a salud y educación, pero que tiene efectos desastrosos en la conservación de nuestros bosques cuando no está integrada al ordenamiento de usos de tierras desde un punto de vista técnico (aptitud de suelos), legal (propiedad de la tierra) y de equidad (igual oportunidad de acceso a los recursos). La historia lo dice, la apertura de carreteras ha traído consigo principalmente la deforestación de los bosques que atraviesa.

Los grupos económicos y de poder también destruyen los bosques. Empresarios ligados al gobierno de Alan Garca usaron las facilidades del cambio de dólar oficial (MUC) para negocios ganaderos en selva que generaron, aparte de una suculenta ganancia monetaria para ellos, una cantidad grande de hectáreas de bosque deforestado en Madre de Dios.

En la misma ciudad, y tal vez sin saberlo, los consumidores alentamos la deforestación de los bosques del noroeste peruano cuando compramos pollo a la brasa hecho con carbón de algarrobo traído del norte. ¿Se imaginan cuántos árboles se necesita cortar para cocinar los pollos a la brasa que consume Lima en un año? También la compra de parquet de especies de los bosques del noroeste que están en veda es otra forma de contribuir con la deforestación.

Como vemos, el hecho de comer pollo a la brasa hecho con carbón de especies en veda, la compra de parquet de guayacán y otras especies también en veda, el consumo de cocaína, la compra de madera proveniente de bosques que no son manejados, y el apoyo a las políticas de expansión de la frontera agrícola que no tiene como base una ordenación territorial por el uso mayor de las tierras son acciones que indirecta, pero efectivamente, producen la pérdida de nuestros bosques.

En esta exposición puede haberse omitido pequeños actores, casos especiales, y circunstancias no tan comunes que sí intervienen en la deforestación en el Perú. Y es que el problema es complejo y sus actores interrelacionan de varias formas entre ellos.

Si estamos en algún eslabón de la cadena de procesos que producen deforestación debemos empezar a ser conscientes de ello y de cómo detener nuestra participación. La deforestación no se detendrá esperando la inversión extranjera, los adelantos científicos, o la desaparición de la pobreza en el Perú. No tenemos tiempo para esperar: son más de 300,000 ha de bosque perdido cada año.

Detendremos la deforestación cuando cada uno de nosotros haga un pequeño esfuerzo. Preguntar de dónde viene el carbón de la parrilla antes de consumir un pollo a la brasa es un ejemplo.

Gavilán patirrojo (Buteo jamaicensis) nuevamente en Washington Square

Muy contento de saber que Bobby ha regresado, esta vez con Rosie, al edificio de la biblioteca de la Universidad de Nueva York (NYU) para esta temporada de anidación. NYU ha puesto una cámara de video en vivo para seguir los pasos de la pareja.

He estado viendo como uno de los gavilanes ha estado comiendo una merienda a media mañana. La cámara permite ver el parque abajo (el nido está en el piso 12 del edificio). Una vista magnífica.

Denle un vistazo:

 

Watch live streaming video from nyu_hawkcam at livestream.com

El Aire Que No Puedo Respirar: … Contaminación

¿Qué podemos hacer para contaminar menos el aire?

             Aquellas empresas que quieren reducir su contribución a la contaminación del aire pueden seguir una línea de política básica: EFICIENCIA.  Las emisiones de los motores a combustión interna son mayores cuando éstos no están debidamente afinados o no tienen un mantenimiento adecuado que permita aprovechar al máximo la compresión generada por los pistones. Afinar el motor, comprobar la hermeticidad de anillos y empaquetaduras, e incluso mantener la presión adecuada de las llantas de los vehículos permite reducir las emisiones de CO y CO2 al hacer más eficiente el uso del combustible. Esta estrategia reduce además costos y aumenta la vida útil de la maquinaria.

            Otra manera de reducir la contaminación del aire es mejorando la eficiencia en la gestión de la empresa: mejorar el sistema de distribución del producto terminado, y mejorar el sistema de comunicación para evitar errores en cualquier parte del proceso productivo, especialmente en aquellas partes que son las más contaminantes, son algunos ejemplos.

            Intentos más avezados y de mayor inversión son los de implementar medidas de abatimiento, como colocar catalizadores en los tubos de escape y chimeneas, o de cambiar a sistemas menos contaminantes que usan otros tipos de energía (eléctrica, solar, eólica). Lima tiene la ventaja de tener un suministro eléctrico generado casi totalmente por hidroeléctricas, y no por centrales termoeléctricas que queman petróleo o carbón y generan más contaminación. Si usásemos electricidad proveniente de equipos termoeléctricos no resolveríamos el problema, sino que cambiaríamos la fuente generadora de emisiones.

            Una forma indirecta de ayudar a reducir el problema es volver “verde” el mercado cuando compremos bienes o usemos el servicio de terceras empresas. Hacer negocios con empresas que no sólo tengan buenos precios y marcada eficiencia sino que contaminen menos hará que el producto o servicio que nosotros vendamos sea un poco menos responsable de la contaminación del aire que todos respiramos.

Aikido at the World’s Navel

We practiced Aikido at 11 800 feet above the sea level and on a concrete floor instead of a mat. That’s how we started in September 1997 in what we called the Tenchi Dojo. What took us there? Our jobs, of course. I was working at the Machu Picchu Program, funded after a debt by nature swap between the Governments of Finland and Peru. The Program had as its main objective the conservation of nature and environment inside the Machu Picchu Historical Sanctuary.

The first time I visited the Machu Picchu Citadel -located in Cusco, in southeast Peru- was in 1987. I knew it was part of the Machu Picchu Historical Sanctuary (created in 1981,) which is a protected area, just like a National Park. The Peruvian government set aside Machu Picchu for its conservation due to the incredible attributes of the natural landscape and the diversity of plants and animals in the area surrounding the Inca Citadel and all the other Inca remains within its 32 592 hectares (80 537 acres.) The Machu Picchu Citadel is the most visited place in Peru, with about 1 000 visitors a day, and it is the main destination of a large percentage of the visitors who come to Peru every year. However, a very limited number of them realize that when they walk on the citadel they are also inside a protected area.

Machupicchu Historical Sanctuary

Some locals, who lived since the 19th century in the Urubamba River (a tributary to the Amazon), knew the citadel but did not gave it too much attention. In 1911, an expedition funded by Yale University and the National Geographic Society found the citadel. An explorer educated at Yale, California and Harvard had visions of and was thirsty for the discovery of the last Inca refuge. He prepared and led the expedition to the yungas or humid valleys of the oriental side of the Andes. Hiram Bingham was the western discoverer of Machu Picchu, one of the most important archeological sites left by the Inca people. He opened to the world a citadel built on a top of a ridge 1 640 feet above the Urubamba River which “… was lost for centuries because this ridge is in the most inaccessible corner of the more inaccessible section of the central Andes. No part of the highlands of Peru is better defended by natural bulwarks.” The Incas “… at some time in the distant past built themselves a sanctuary for the worship of the sun.” I won’t discuss the reasons the Incas might have to build a city on a place like that. You have to come to Peru and explore it by yourself. Nothing will compare to that!

Spectacle bear
Spectacle bear

The Sanctuary has ten different life zones, an ecological concept describing different types of habitat for plants and animals. The Sanctuary has a large snowy peak in the South (Salcantay) and a chain of snowy mountains in the North (La Verónica). It has grass highlands above 13 200 feet, called puna, and different type of tropical and subtropical forest. The main forest surrounding the Machu Picchu Citadel is referred to as cloud forest and it is habitat of the spectacle bear (the only south American bear) and the cock of the rocks (the national bird of Peru). Hiram Bingham reported that their collections included eighty species of mammals, approximately four hundred species of birds, twenty different species of snakes, ten lizards, and a variety of fish.

When I knew I was going to work there, one of my first thoughts was “where would I practice Aikido?” The city of Cusco is an enchanted place and I knew I was going to have a great time there. But, I also knew that Cusco had no Aikido Dojos. Happily enough, Cesar, my technical assistant at the Program, was a first kyu Aikidoist. He is also a very good friend of mine. Then, I already had known him for over 12 years. Our Sensei, Miguel Morales, gave him permission to start a dojo and to teach Aikido in Cusco. The arrangement turned out to be a little weird and sort of comical, because I was his boss on the office, but he was my instructor at the dojo. If I made him work too much, I thought, he would call me for ukemi. If he made me work hard on the mat (“lower your center!”) I could find “extra work” for him at the office. But no, it was never that way.

The first time we went together to the Machu Picchu Citadel, we spent more than an hour of the trip on the train watching the river through the window to see torrent ducks. We got to see a couple and recognized the male from the female (they are about the same size, but their feathers have different colors). We had a good time watching how the vegetation was changing as we were going downstream from the puna to the cloud forest. As altitude lowered, the temperature increased and so did humidity. Those are the factors defining the different types of vegetation you find in a gradient as you go down in your way to visit the citadel.

These changes are more obvious when you walk instead of taking the train. The Inca government had a net of trails going from the coast to the mountains, and from the mountains to the jungle. The net was so well designed and constructed that the Inca had fresh fish from the coast thanks to their post system: the chasquis were trained runners who took messages and special delicatessen to the Inca. The chasquis run segments of the trail to deliver the messages or the goods to another chasqui. Many of them run through the mountains so the Inca could eat the fresh fish. Today, one trail from that system is used as a hiking route towards the Machu Picchu Citadel. The Inca Trail is followed each year by thousands of tourist who enjoy nature and other archeological remains on their way to Machu Picchu.

Orchids
Orchids

Walking the Inca trail takes three to five days and allows the tourists to watch many of the 372 bird species sighted in the Sanctuary (after a report published in 1984.) When they cross the cloud forest before the citadel, they are able to see several of the 300 varieties of orchids present in the area. Diversity is one of the characteristics of the tropical and subtropical forests of the Sanctuary.

Cusco was our place to live, work and practice Aikido. The city is magic and enchants the visitors. People from all over the world go there (just like New York), to visit the wonders of the Inca Empire and the mixture and legacy of the Spanish colonial times. A good number of foreigners stay in Cusco for more than a month. Some stay longer (just like New York). Some of them liked the idea of practicing Aikido with us.

The first place we found to practice aikido was Cusco’s sports coliseum. We went there on a Saturday morning and, not having a better place, we started our practice on the wooden floor of the basketball field. We were doing basic stuff and were not taking ukemi. Suddenly, dozens of cops got into the coliseum. They were on the corridors up above from us. They were staring at us as we continued practicing. “What the hell are they doing?” we thought they were thinking. But they were silent and were observing our circular movements, and the effects of a well-applied nykkio.

Then, the Commander came where we were practicing. We had just met him some days before, during an activity related to the Machu Picchu Historical Sanctuary. He said hello and asked us what we were doing. We explained him what was that: a Japanese martial art. He encouraged us to continue doing our “sport” and after saying good-bye, started looking at the place to prepare the security for a competition that was going to take place there in a week or two.

On our next day of practice, we met the people from the Karate dojo. They were interested in practicing Aikido and we gladly accepted to practice in their dojo. At this point, we had at last a place to practice, and the place had a concrete floor. It took a couple of weeks to Sarah, who joined us from Lima, and me to start rolling when taking ukemi for Cesar. The first thing I learned about rolling on concrete is that you never, ever slap using your hand. We were so envy of the gymnasts, because they had a mat to practice.

On our third month in Cusco the opportunity to practice on a mat came about. At that time, the karate people had a better idea of the movements and fluidity Aikido has (they were stiff and they just couldn’t help it!). When we got into the coliseum, we saw a mat prepared for a gymnastics competition. You know exactly what I though. I looked at Cesar and I did not have to say a word. I went to talk to the coach and he said that there was no problem but that I needed to talk to the man responsible for the lights. I did, and he said that I had to pay S/. 25,00 Soles (about 10 dollars). I gave him thirty and I still think those were the best thirty soles spent in my life. You have no idea what faces the Karate people made when they saw Sarah and me taking ukemis on the mat. I think our demonstration opened their eyes to Aikido that day. And that is worth a lot more than thirty Soles.

Eco-Negocios Tropicales

O de cómo salvar la diversidad de vida del Bosque Húmedo Tropical atendiendo las necesidades de sus habitantes.

Publicado en el diario El Mundo, Lima, Junio de 1995
Por: Javier Domínguez Faura

Dentro del bosque veo vida. Veo hongos en el suelo, frutos en las ramas de árboles, semillas, lianas y escarabajos. Veo a un maderero mirar al bosque y sé lo que él ve. Él ve trozas de madera que aún están en pie y que pueden llevarse a un aserradero. Sus ojos sólo han visto dinero. Los míos también.

Cuando veo el bosque y reconozco sus recursos (látex, castaña, uña de gato) veo el negocio que se puede hacer con ellos. Veo que los pobladores del bosque podrían mejorar sus ingresos al aprovecharlos. Y que si sus necesidades básicas son satisfechas con la recolección, transformación y venta de los productos que vienen del bosque, ellos serán los primeros en defenderlo. Cada dólar que cuelgue de una rama, o que corra por las fibras de una planta medicinal va a permitir que el bosque sobreviva. La clave es que la gente que vive en el bosque vea el valor económico que éste tiene no sólo en la madera. Sólo cuidamos lo que valoramos.

A excepción de la castaña y el caucho, el Estado no alienta el uso de los productos del bosque que son diferentes de la madera. Con sus políticas, el Estado favorece la deforestación, perjudicando incluso a los extractores de madera. La agricultura y ganadería extensiva, que es lo que promueve, requieren “limpiar” el suelo de la vegetación que posee. El bosque es un “estorbo” al “desarrollo”. No creo en ese “desarrollo” y estoy seguro que ese “estorbo” puede conseguir más dinero al fisco cuando los árboles están en pie.

El bosque no sólo es productor de madera sino de una infinidad de recursos diferentes a ella. Alas de mariposa, frutos exóticos, pieles de animales, plantas medicinales, látex, fibras, esencias y otros más son usados para subsistencia, vendidos en mercados locales, o exportados al extranjero. Los que, legal o ilegalmente, se comercializan participan en una red de intercambio que puede llegar desde el Lago Valencia, en Madre de Dios, hasta las chocolaterías de Londres en Inglaterra.

Los castañeros de Madre de Dios en Perú, de Pando y Beni en Bolivia, y de Pará y Acre en Brasil ven en los árboles de castaña la manera de ganarse la vida. Ellos no tumban los castaños, sino que recolectan sus frutos para extraer las semillas y venderlas luego como castañas, nuez del brasil o nuez del amazonas. Las castañas son uno de los productos forestales más importantes en Madre de Dios en Perú, y los castaños, desde varias décadas, tienen también una importancia económica grande en Bolivia y Brasil. En 1985 el proceso de pelado de castaña generó US $ 872 250,00 en salarios en Madre de Dios, garantizando trabajo continuo de abril a noviembre para 920 trabajadores.

En Tamshiyacu y San Pedro, la gente local extrae diversos tipos de fruta del bosque para luego venderlos en Iquitos. Estos frutos son fáciles de fermentar, pero la proximidad al mercado (el puerto de Belén) permite llevarlos hasta allá antes que se malogren y a precios competitivos. Otros caseríos ubicados un poco más lejos a lo largo del rio Amazonas no tienen estas ventajas y comercializan otros productos del bosque que soporten más el viaje y que tengan un mejor precio. Uno de ellos es ahora la uña de gato. A esta liana se le suman aceites (de ungurahui y de copaiba), cortezas (sangre de grado) y raíces (chuchuhuasi).

Un ejercicio de valoración hecho en Tamshiyacu en 1989 por dos botánicos (Charles Peters del Instituto de Botánica Económica del Jardín Botánico de Nueva York y Alwyn Gentry del Jardín Botánico de Missouri) y un economista de recursos naturales (Robert Mendelsohn de la Universidad de Yale) halló que el valor neto de una hectárea de bosque era de 420,00 dólares al año cuando se usaban los productos del bosque y se vendían en el mercado de Iquitos. De esta forma, el bosque vale más que si usado para extracción forestal o para ganadería. La diferencia de la extracción de frutas, resinas y plantas medicinales respecto a las otras actividades, es que recolectar los impuestos que correspondería a su comercialización es mucho más difícil.

Este estudio ha sido criticado por varias presuntas deficiencias, como la cuestión de si esa hectárea de muestra es representativa del resto de la amazonía peruana, o como el hecho de que Tamshiyacu está cerca de un mercado (Iquitos) haciendo posible la venta de productos que otros poblados no podrían lograr. Sin embargo el estudio es uno de los pioneros en tratar de encontrar el valor económico de nuestros bosques y llama la atención sobre las posibilidades de explotación de estos productos “no maderables” o, simplemente, diferentes de la madera.

Pero para que el negocio de vender productos diferentes de la madera sea exitoso para los que venden, los que compran y para el bosque, se debe conseguir cumplir con ciertos requisitos. El primero es que el producto tenga un mercado (o que se pueda crear uno para él). Es la primera consideración para cualquiera que quiera abrir un negocio. La conciencia ambiental mundial que se está logrando puede ayudar mucho en conseguir una demanda para el producto. Algunos ejemplos son los helados de castaña y el Forest Crunch que vende Ben & Jerry en los Estados Unidos de América (aunque no mucha gente está de acuerdo con este negocio -ver Los Detractores en esta página).

EL MARFIL ES AHORA VEGETAL

El segundo requisito del eco-negocio es que la producción y extracción de lo que pensamos vender sea sostenible en el tiempo. Esto significa, por ejemplo, no comercializar helados de aguaje si para conseguir los frutos hay que tumbar la palmera. O no cortar bosque virgen para sembrar uña de gato. Esto es importante para que el negocio no sea un sueño de corto plazo sino una alternativa de desarrollo para el largo, largo plazo.

Esto está condicionado también por otro factor, que es el precio que pueda tener nuestro producto. Si bien los mercados alternativos están dispuestos a pagar un poco más por un producto “verde”, acceder a ellos es a veces extremadamente difícil, y ser competitivo se convierte en una cuestión de vida o muerte (ver Los Detractores y El Marfil es ahora Vegetal).

Un factor más, con igual peso que el resto, es la participación de las comunidades que habitan los bosques de donde se sacan los recursos en el diseño, ejecución y beneficio del proyecto. Si ellos no pueden desarrollarse en el aspecto económico y social, el proyecto muy fácilmente puede fracasar. La presión social por el fracaso de una iniciativa de este tipo puede ser tan fuerte que arruine cualquier esfuerzo posterior para el desarrollo de esas comunidades y para la conservación de los bosques en que habitan.

Para salvar al bosque hay que encontrar la manera de usarlo económicamente, de encontrar productos que, extraídos de manera sostenible, es decir, sin deteriorar el potencial de producción y los procesos ecológicos del sistema, puedan darle una alternativa de vida a sus pobladores. Por eso cuando estoy dentro del bosque no sólo veo vida, sino que trato de buscar cómo hacer dinero de él.

Para “proteger” el bosque debemos encontrar actividades económicas que permitan a la gente que los habita un estándar de vida digno y respetable. Esto es lo que entiende Conservación Internacional (CI), una organización que trabaja por la naturaleza y los pueblos que habitan en ella desde hace ocho años.

En la región del Chocó en Ecuador, hace ya unos cinco años, CI empezó el eco-negocio de la venta de botones de tagua, la semilla de una palmera conocida en el Perú como yarina, bajo la marca Iniciativa TaguaTM. La principal idea de CI es la de lograr la conservación de áreas de muy alta diversidad de especies, a la que ellos denominan áreas calientes, a través del mejoramiento de la calidad de vida de los pobladores de esas áreas.

Para ellos lo primero es el contacto con una institución local que trabaje con los pobladores de esos sitios. El proyecto de la Iniciativa Tagua empezó con el contacto de CIDESA, una organización de desarrollo comunitario que venía trabajando en la región del Chocó ecuatoriano. El interés principal de CIDESA fue el de mejorar el ingreso de la gente de la Comuna Río Santiago Cayapas, el cual era una de los más bajos en todo el país.

Luego del diseño del proyecto con la participación de los miembros de la Comuna, la gente de Cayapas empezó a recolectar la Tagua para fabricar los discos precursores a los botones. A pesar de que la gente no recogía Tagua por décadas, la actividad no es nueva para la zona, sino que se remonta a principios de siglo, cuando los botones de plásticos no competían con su menor precio.

Para la conducción del eco-negocio, CI no sólo se fija en el componente de sostenibilidad (cosecha a largo plazo sin daños en el ecosistema) sino que mira a los productos alternativos sostenibles de la forma como cualquier negocio lo hace. Para lograr el éxito en los objetivos del proyecto el punto clave es que el producto debe ser rentable para todos los que participan, desde los recolectores hasta las compañías nacionales e internacionales.

A esta iniciativa se sumo un número de fabricantes de ropa que querían el sello “verde” de botones de tagua en sus prendas, entre ellas Esprit, Gap, Banana Republic y Smith & Hawken. A mayo de 1993, la iniciativa ha vendido un total de 15 millones de botones con un valor en el mercado de 1.5 millones de dólares americanos.

Luego de dos años de proyecto, el precio que los pobladores de Cayapas reciben se ha duplicado y las órdenes de venta han aumentado también. Esto debido a la ampliación del mercado y a la aparición de una competencia a los monopolios del pasado.

Los retos que tiene ahora CI son de diversificar su mercado y de tratar de darle mayor valor al producto que se puede obtener de la tagua. Su blanca dureza le da la apariencia de marfil, un marfil vegetal que puede reemplazar los adornos hechos con los colmillos de elefante, especialmente ahora que CI ha empezado una relación comercial con el consorcio japonés Keindanren para abastecerlos con ornamentos elaborados en el Ecuador por las comunidades de la región del Chocó.

 

LOS DETRACTORES

La idea de vender castañas, para ayudar a los nativos y a los castañeros de la selva brasilera empezó con Cultural Survival (CS), una agrupación sin fines de lucro de Norteamérica. Jason Clay, de CS, conoció a Ben Cohen, de los helados Ben & Jerry, y le conversó sobre su idea de comercializar castañas para ayudar a los grupos nativos y de castañeros de la amazonía brasilera. Ben había fundado su empresa con una idea muy social de lo que debía ser el capitalismo y se animó con la idea. Así nació un nuevo sabor de helados de Ben & Jerry (que se vende a US $ 2.99 la pinta), y el Forest Crunch, un turrón que contiene una mezcla de castaña, otras nueces y miel.

Cultural Survival se contactó entonces con la Cooperativa Extractivista de Xapurí. Ellos proveerían de la castaña necesaria para los productos y CS buscaría precios que pagasen los costos reales de la recolección y procesamiento de la castaña, de manera que los miembros de la cooperativa recibiesen mayores ingresos.

La propaganda inicial era que la compra de esos productos ayudaría a gente del Brasil a iniciar los trabajos de la cooperativa y que los bosques tropicales son más rentables cuando se extraen sus frutos y plantas medicinales que cuando sus árboles son cortados y quemados para negocios de corto plazo.

Pero los problemas empezaron cuando la demanda por el producto se incrementó y la gente de la cooperativa no podía proveer todos los pedidos. CS empezó a comprar castaña del mercado de Nueva York, llegando incluso a obtener más de la mitad de las castañas del mercado comercial y no de la cooperativa y las comunidades indias Kayapó que luchan por defender los bosques donde viven.

Los proveedores de castaña de Ben & Jerry incluyen ahora a la familia Mutran. Esta familia maneja cerca del 80% del mercado de castaña brasilero y uno de sus miembros ha sido convicto por la muerte de un dirigente sindical de los recolectores. Y esto no se dice en la propaganda, sino que la gente sigue pensando que al comprar los helados está ayudando a la gente de Xapuri.

Ahora CS está saliendo del mercado, y la distribuidora que compraba las castañas para Ben & Jerry le debe 30,000 dólares, convirtiéndose en uno de sus peores clientes. CS reconoce ahora que el proyecto ha sido un desastre económico y social. La iniciativa ha generado US $ 0.00 para proyectos de caridad en los tres últimos años simplemente porque trabaja a pérdida. La decepción por el proyecto está en boca de muchos antropólogos: “Los capitalistas verdes son como elefantes y la gente indígena son como pequeños patos. Un colono invasor mató al pato dejando los huevos sin nadie que los cuide. El noble elefante decidió hacerle a su amigo el pato un favor y se sentó sobre los huevos”.

Gavilán patirrojo (Buteo jamaicensis)

En la Universidad de Nueva York, una pareja de gavilanes patirrojo decidieron poner su nido en la ventanda de nada menos que el presidente de la Univerisdad, que está ubicada en el décimo segundo piso del edificio de la biblioteca, con vista a Washington Square en la parte sur de Manhattan.

Al presidente se le ocurrió la idea de compratir esta visita e hizo instalar una cámara de video que transmite en vivo, día y noche, el ir y venir de los padres y el desarrollo de los tres huevos que contiene el nido.

Pueden ver las actividades del nido aquí.

Espero los interesa tanto como me ha interesado a mi.

Con suerte pueden ver a uno de los padres rotando los huevos o trayendo un ratón para alimentar a la pareja que estuvo de turno empollando los huevos.

El Gavilán patirrojo tiene una distribución amplia en Estados Unidos y es común en su rango. Lo que no es común es que haya una cámara transmitiendo en vivo los acontecimientos del nido. Más de dos mil perosnas pueden estar viendo el nido a la misma vez. Y ha subido a más de tres mil durante el día.

Los polluelos están a punto de ‘nacer’, pues tienen más de 30 días encubando. Así que en cualquier momento estaremos siguiendo la actividad de los polluelos, y por qué no, de poder ver su primer despegue de vuelo …

Increible, verdad?

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Ultimos avances:

El polluelo es ahora un juvenil con su primer vuelo a cuestas. Salió del nido a los 49 días de nacido, todo un gavilán juvenil. Les invito a ver esta pequeña reseña de los dos últimos meses:

El nido en el piso 12 de la Biblioteca de la Universidad de Nueva York (imagen tomada del video del Dr. D. Bruce Yolton de urbanhawks.com.

Violet
Violet

Pip a los siete días de nacido (imagen capturada del video transmitido por el web-cam).

Pip a 7 dias
Pip a 7 dias

Pip a los 27 dias de nacido, a la espera de su ración de ardilla (imagen capturada del video transmitido por el web-cam).

Pip a 27 dias
Pip a 27 dias

Pip a los 49 días de nacido, dando las últimas aleteadas de preparación antes de su primer vuelo (Foto Sara Krulwich/The New York Times).

Pip a 49 dias
Pip a 49 dias

Pip a los 49 días de nacido, en el momento que se lanza a la ciudad abajo de su nido (imagen capturada del video transmitido por el web-cam).

Pip a 49 dias
Pip a 49 dias

Pip a los 49 días de nacido, sano y salvo luego de su primer vuelo (Foto Sara Krulwich/The New York Times).

Pip a 49 dias
Pip a 49 dias

¿Qué Hacemos con el Antisuyo?

Publicado en Quehacer: Revista Bimestral del Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo – DESCO, Lima, 1995, 95 72-75

Por: Javier Domínguez Faura

Los piromaniacos están ahí, quemando pastos, árboles de castaña, quemando puentes, los pocos puentes que sirven para andar en esa carretera. De día son las fumarolas, el humo que no deja ver bien el sol sino hasta media mañana, y de noche son las antorchas, los arbustos ardiendo aquí y allá, todo tan cerca de la carretera. ¿Cómo será bosque adentro? ¿Habrá bosque adentro?

Quema
Quema de cultivos

Cada año los piromaniacos, como los llaman los camioneros que van de Puerto Maldonado a Iberia, queman miles de hectáreas de bosques y pastos para agricultura y crianza de ganado en Madre de Dios, y más de 300,000 hectáreas en todo el país. Ellos queman la vegetación porque los suelos pobres en nutrientes se enriquecen con los minerales que las cenizas de árboles y arbustos contienen, y porque así, mal que bien, obtienen cosechas por tres o cuatro años. Bueno, ya sabemos que ese modelo de producción no funciona en el largo plazo, que no es sostenible, que se pierden los bosques, sus recursos, y el conocimiento que los nativos del área tienen de esas plantas y hierbas mágicas. Quemando y quemando, los piromaniacos están logrando destruir sin proponérselo sus posibilidades de desarrollo, esos cientos de especies de árboles a los que el mercado no pone un valor que llame la atención del oportunista, esas miles de plantas medicinales, esos cientos de animales silvestres que pueden dar tantas o más proteínas que las vacas sin degradar los suelos o los bosques.

En eso que antes era bosque los nativos del área usaban los recursos con más inteligencia que la sociedad que los ha desplazado. Ellos se basaban en el conocimiento del bosque, no en reglas de mercado. Ellos básicamente se mantenían a una densidad de población baja: tanta gente como la que los recursos y las técnicas para aprovecharlos racionalmente permitían. Madre de Dios es el departamento de menor densidad de población humana del Perú a pesar de haber crecido más rápido que el resto del país: su gente se ha duplicado en los diez últimos años logrando el récord de crecimiento en el último censo nacional.

Pero esa gente no tiene las mismas oportunidades de acceso a recursos y a bienestar que tenía hace diez años, porque mientras el recurso de los bosques disminuye por el uso que recibe, las técnicas usadas para aprovechar suelos, maderas, animales de caza, aves y peces no se adaptan para ser sostenibles en el tiempo: sólo agotan los recursos.

Bosque de nubes
Bosque de nubes

Aún así quedan recursos en Madre de Dios. Quizá el recurso más importante que tenga esta región es su diversidad de vida: Capital de la Diversidad Biológica del Mundo y Patrimonio Ecológico de la Humanidad. Y es que Madre de Dios no sólo tiene los récords de diversidad de especies de aves, mariposas y libélulas, sino que tiene las poblaciones protegidas más importantes en toda la amazonía de especies amenazadas y en peligro de extinción, como los guacamayos, lobos de ríos, jaguares y águilas arpías. Aquellas especies que son difíciles de observar en otros lugares de sudamérica tienen mucho más probabilidad de ser vistas en la Reserva de Biosfera del Manu y en la Zona Reservada de Tambopata-Candamo.

Esta diversidad de vida está relativamente resguardada por las áreas naturales protegidas de la región. Sin embargo, las especies de animales y plantas resguardadas ahí no generan beneficios económicos sino hasta que se usan. Al menos eso es lo que piensa un sector fuerte de empresarios y políticos de la región, esos que sólo ven el corto plazo. Dentro y fuera de las áreas naturales protegidas es siempre mejor dejar los árboles en los bosques de protección para evitar las pérdidas y gastos que vienen después de inundaciones y la erosión del suelo. Fuera de las áreas protegidas es siempre mejor usar el bosque en la actividad forestal ahí donde no se puede sostener ganadería o agricultura en el largo plazo.

Alegría
Camino al poblado de Alegría

De otro modo no sólo se logra una disminución de la diversidad de vida, sino también la reducción en la producción de especies de flora, como la castaña, u otros productos del bosque que requieren de polinizadores y de una estrecha relación con esos habitantes de la selva que aparentemente no tienen importancia y que ya no están cuando se quema el bosque: abejas, hormigas, hongos, sapos y escarabajos. ¡Algún valor económico tienen esos animalejos después de todo! Pero no muchos reconocen que la erosión se detiene conservando la vegetación adecuada sobre los suelos y manteniendo los procesos ecológicos que permiten la productividad primaria del bosque. Es que eso es sólo para ecologistas … mientras no se ven las consecuencias de no conservar.

Los verdaderos conservacionistas se dan cuenta que los recursos naturales deben ser usados porque la sociedad nacional, y en especial los pobladores locales los necesitan para dar sustento económico al país y a sus hogares. Pero para poder usar los recursos naturales de los bosques de Madre de Dios sosteniblemente, con sabiduría, debemos descifrar muchos de sus misterios, y esto sólo se consigue invirtiendo en investigación. La investigación en las áreas naturales protegidas de Madre de Dios tiene una larga historia de más de veinte años. Los investigadores peruanos y extranjeros están tratando de entender la complejidad del bosque, su estructura, y las posibilidades de uso de sus recursos. Existe un proyecto, ya en marcha, para el desarrollo del mapa de vegetación de Madre de Dios, que puede ser ampliado para toda la selva baja peruana. Este mapa mostraría la ubicación de los distintos tipos de bosque y la descripción de las especies de árboles y las comunidades animales presentes en cada localidad, volviéndose en un instrumento indispensable para la ordenación territorial de la selva según las posibilidades de uso de cada tipo de bosque.

En Madre de Dios la investigación científica, y con ella los científicos, está muy ligada al ecoturismo y esta relación permite ofrecer un servicio muy profesional de interpretación de lo que el visitante observa. El turismo de naturaleza en el departamento tiene un potencial económico inmenso, especialmente con el clima de pacificación que estamos viviendo. Lo que falta es integrar un poco más a la población local en el “negocio” del ecoturismo. Esto permitiría que los colonos del área se den cuenta que un lobo grande de río vale mucho más vivo para ser fotografiado por los turistas, que los veinte soles que les pagarían en la Plaza de Armas de Cusco por la piel del animal. Indudablemente yo (colono del área) pensaría que este argumento es válido si es que el hecho de que los turistas tomen fotos a estos animales me reporta un beneficio económico para dar de comer a mis hijos y para tomarme una caja de Cusqueñas frías a las orillas del Alto Madre de Dios.

Si los colonos y las comunidades nativas no obtienen beneficios de una forma más directa de las actividades económicas de importancia de la zona ellos recurrirán a las únicas alternativas de corto plazo que se les presenta. Es increíble, pero mucho de lo que hacen los piromaniacos es logrado por los incentivos de las políticas oficiales sobre el uso de recursos. Los mismos colonos saben que hacen daño a la “ecología”, pero no tienen otra alternativa. La percepción que tienen del bosque no es de una fuente de alternativas, sino de un obstáculo para el desarrollo. Hay quienes proponen a la carretera transoceánica, que unirá el Brasil con el Pacífico en el Puerto de Ilo y al Perú con el Atlántico en el puerto de Santos, como una solución para el desarrollo de Madre de Dios. Como bien dice Enrique Amayo, profesor e investigador peruano de la Universidad Nacional Paulista en Brasil, eso sería sólo una carretera de Brasil al Pacífico cruzando por el Perú, un corredor que sirva a los intereses brasileros de tener un puerto en el Pacífico. Con este enfoque no podemos lograr el desarrollo de Madre de Dios, ya que sus bosques son vistos como un lugar de paso para el desarrollo de otras áreas y su gente no es consultada debidamente. La carretera traería cosas buenas: reducción en fletes, integración espacial de Puerto Maldonado a Cusco, Puno y la costa sur peruana, y al estado de Acre en Brasil. Sin embargo los aspectos negativos pesarían más en la balanza: los resultados de la carretera serían probablemente una desordenada y mayor migración, deforestación, agotamiento de recursos, y conflicto social por la superposición de denuncios de usos de tierras (ya que no existe un catastro unificado de uso de tierras). Esto se debe, en mi opinión, a que el Programa de Desarrollo Regional Integral Acre/Madre de Dios (PDRI/AC-MD), que sustenta la conveniencia de la carretera, la proyecta como un fin y no como un medio de desarrollo, y porque tiene datos errados en la ubicación de tierras aptas para agricultura y en las proyecciones de producción de ganadería en la zona.

La carretera no es mala para Madre de Dios si se considera a ésta como un medio para integrar y desarrollar la región y no como un fin en sí mismo, un fin que puede ser validado al incluir, sólo en papel, elementos de desarrollo para el área. Para lograr integrar el proyecto carretera transoceánica al desarrollo sostenible de Madre de Dios debe primero trabajarse en el ordenamiento territorial por usos de la tierra y en dar reglas claras y justas sobre la tenencia de éstas. Madre de Dios tiene un excelente ejemplo de participación local en el ordenamiento y desarrollo de un área: la Zona Reservada de Tambopata-Candamo. Este ejemplo puede extenderse a un área mayor, el departamento, corrigiendo los pequeños problemas de los que se ha aprendido en el proceso de ordenación de la Zona Reservada. Esto sería un primer paso al desarrollo sostenible de Madre de Dios.

Ahora tenemos que ver el papel que el petróleo jugaría en ese desarrollo sostenible. Los trabajos de exploración petrolera que se están llevando a cabo en la zona han despertado mucha expectativa en sus pobladores. La palabra clave para ellos es “trabajo”. Los estudios de exploración y prospección petrolera están aportando a la zona algo de eso, aunque la contratación de trabajadores en las áreas de exploración no ha cubierto las expectativas de los locales. En general el trabajo especializado esta siendo hecho por gente foránea para la zona: Arequipa, Iquitos, y Lima. Lo que sí parece es que se está entrenando a algunos hombres en trabajos que requieren de más destreza y conocimiento. ¿Contratarán las empresas petroleras a estos maldonadenses o a otros trabajadores con más experiencia traídos de otros lares? ¿Qué pasará, si se encuentra petróleo, con la riqueza extraída del subsuelo de Madre de Dios? ¿Quedará algo de ella para el desarrollo sostenible de los hombres, mujeres y niños, colonos o nativos, de Madre de Dios?

Para lograr el desarrollo sostenible de Madre de Dios se debe integrar sus potencialidades, ya sea conocimiento tradicional, biodiversidad, ecoturismo, carretera, petróleo, madera y otros productos del bosque, al desarrollo de sus pobladores, al desarrollo sostenido interno. También es importante reconocer que la selva del Antisuyo no es una colonia interna de la costa o la sierra, ni la despensa de un gobierno central, sino el recurso que puede usarse primero en el desarrollo de sus poblaciones actuales, aquellas que no necesariamente van a las urnas, como muchos grupos étnicos del área, pero que tienen derecho a un desarrollo armónico y justo. El mismo derecho que la cabeza de un grupo económico y de poder asentado en la gran Lima.

Bosques Manejados y Rentabilidad Económica

(Publicado en El Diario El Mundo, Septiembre 1995)

Si conseguimos una ley forestal con el apoyo político del gobierno para este sector, los bosques manejados de nuestro país podrían cotizarse en el mercado de valores local. ¿Invertiría Usted?

Texto y fotos Javier Domínguez Faura

El edificio vino con un bosque bajo el brazo. Bajo el brazo y para el techo. Un benefactor de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos de Norteamérica, donó una casa para el uso de una de las escuelas de la prestigiosa Universidad. Pero el hombre tenía una visión lejana en el tiempo, y con el edificio, donó un joven bosque de robles. El pensó que el techo de la casa, cuyas vigas y puntales estaban confeccionadas de fino roble negro, necesitarían reparación en unos cien años. No se equivocó en prever las necesidades de su donación. Trescientos años después, varios robles de ese bosque serán cosechados para cambiar la estructura completa del techo.

Hay ciertas cosas que requieren largo, largo plazo. No es lo mismo invertir en la producción de espárragos, que puede rendir dos cosechas al año, que en el crecimiento de un bosque tropical, en el que los turnos de corta para el cedro o la caoba pueden ser de 50 a 80 años. El tiempo que le toma a los árboles para crecer al tamaño que lo requiere la industria es la característica fundamental para su manejo. Según el ritmo de crecimiento del árbol y la tasa de interés imperante en el mercado se puede calcular el momento adecuado para extraer la madera y maximizar los beneficios (eso lo describió Faustman en Alemania, hace más de un siglo).

En el Perú, los extractores de madera aun hoy no calculan tazas de crecimiento ni turnos de corta. Ellos cosechan lo que esté cerca a ríos y carreteras y que tenga precio suficiente en el mercado para pagar los elevados costos de extracción. Esto significa sacar del bosque cedro, caoba, tornillo, ishpingo y sólo una veintena más de otras maderas. El resto, unas 2 mil 450 especies, se queda en el bosque porque su precio en Pucallpa, Iquitos o Puerto Maldonado no paga el esfuerzo de tumbar el árbol, llevarlo a una carretera, quebrada o río y luego conducirlo a un aserradero.

A pesar de lo que pasa en los bosques tropicales, la actividad forestal es el negocio de grandes empresas inversionistas y administradoras de fondos de pensiones de países como Estados Unidos de Norteamérica y Chile. Claro que sus bosques son más homogéneos y la infraestructura de caminos y comunicaciones es mucho mejor, pero ese no es el causante de que el negocio aquí no sea tan jugoso.

Según Fernando Razetto, presidente de la Cámara Nacional Forestal (CNF), el principal problema es que el sector forestal está relegado de la política nacional. Cuando se habla del sector agrario “nunca mencionan la palabra forestal “, sólo cuando se habla de conservación y medio ambiente. Y el recurso forestal implica no sólo mantener las bellezas paisajísticas y la biodiversidad, sino también la producción de bienes y servicios, de los cuales el que tiene mayor valor comercial es la madera.

Troncos listos para el aserradero.
Troncos listos para el aserradero.

En eso piensa no sólo el gremio de industriales forestales, sino también el Decano de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional Agraria La Molina, el ingeniero Manuel Ríos, quien tiene una formación eminentemente conservacionista. Y es que la conservación de los recursos, como él sostiene, no tiene que alejarse de la producción forestal, ni viceversa. Ambas deben buscarse una a la otra y la clave para esto es el manejo forestal. Un adecuado manejo de bosques permite no sólo que una industria forestal sea un verdadero negocio, sino que ésta sea también sostenible, es decir, que obtenga cosechas a largo plazo sin causar daños en el ecosistema.

Pero hasta hoy, el sector industrial forestal no maneja bosques en el Perú. ¿Por qué? No tanto por sus costos, sino por los incentivos que el industrial no recibe para hacerlo. Uno de estos incentivos es el de la propiedad del recurso. Actualmente el extractor de madera puede acceder a una concesión de bosques nacionales por unos 10 a 20 años renovables. Si este industrial realiza plantaciones, maneja la regeneración natural o hace enriquecimiento del bosque, los árboles que pueda producir así no son suyos, son del Estado, y a él tendrá que pagar los derechos de extracción por esa madera en pie.

Este panorama no es llamativo para los inversionistas de hoy. La estabilidad que brinde el Estado en cuanto a la tenencia del recurso es muy importante. Si este primer paso se da, la industria forestal, específicamente la de transformación primaria de la madera podría lograr un incremento de 4% en el PBI, según lo proyectado por la Cámara Nacional Forestal (CNF).

Trozas de madera para laminado.
Trozas de madera para laminado.

Los cálculos se basan en el destino que la materia prima de las 11 millones 600 mil hectáreas de bosques de producción permanente propuestos por la CNF tendrían en el mercado actual, el que considera trozas sin transformación para exportación (10%), madera aserrada (30%), molduras (20%), pisos (10%), tableros (25%) y chapas decorativas (5%). Según estas consideraciones los 11 millones 250 mil metros cúbicos de madera que podría cortarse anualmente significarían más de mil 200 millones de dólares americanos, 70% vendidos en el mercado local y 30% en el mercado internacional. En los últimos veinte años se ha cortado con fines industriales en promedio sólo 1 millón de metros cúbicos.

Los bosques no tendrían que estar bajo la administración pública, sino que la empresa privada, capaz de costear la alta inversión necesaria para la extracción y transformación de la madera, podría manejar los bosques propuestos para explotación permanente, unas 11 millones 600 mil hectáreas en total. Estas empresas se dedicarían a realizar las actividades silviculturales necesarias para enriquecer el valor comercial del bosque, sobre el cual podría emitir títulos valor que cualquier peruano pueda comprar en la bolsa de valores de Lima. El bosque crece, y con él el valor de las acciones.

Trozas de madera para laminado.
Trozas de madera para laminado.

La CNF está calculando, en función a la potencialidad de extracción de madera bajo diversas opciones de gestión, como pueden ser el manejo de la regeneración natural, el enriquecimiento con especies de valor comercial, y la plantación concentrada, tasas anuales de rendimiento financiero de 17.92%, 12.40% y 30.20% respectivamente. Los turnos de corta, base de estos cálculos, están entre 10 años, para las plantaciones con especies de rápido crecimiento, hasta 45 años, para el enriquecimiento de bosques.

Hay silvicultores -forestales que tienen como tarea hacer crecer el volumen de madera de los bosques- que no están completamente de acuerdo con estos períodos de tiempo y piensan en turnos más largos, sobre todo para especies que requieren una “maduración” después de llegar a tamaños comerciales. El típico caso es el cedro, que luego de llegar a más de 80 centímetros de diámetro debe “añejarse” un poco más, porque para muebles y estructuras el mercado exige una calidad especial. La madera no añeja no es buena para ciertos usos.

Esta necesidad de añejamiento de la madera nos hace recordar al vidente donador de casas, allá en el estado de Massachusetts en Norteamérica. La madera fina, aquella que ha de durar por decenas de años requiere de tiempo para crecer, formarse y ponerse a punto. Un buen forestal lo sabe. Un buen inversionista lo debe tener en cuenta. El manejo de bosques para la producción de madera no sólo es un negocio sostenible, al no dañar el ecosistema, sino también un negocio rentable que puede darle más valor al bosque. Y en general, sólo cuidamos lo que valoramos.