Usando Mi Celular Para Tomar Fotos (LG G3)

La principal razón por la que tengo el LG G3 es que tiene un excellente puntaje comparado a los otros teléfonos en lo que a la cámara respecta. Creo que hay un modelo de Nokia que dicen es mejor (el que usa Windows), pero en Android, creo que este modelo es el que ofrece la mejor cámara fotográfica. El teléfono es del mismo ancho que el iPhone 6 Plus y un poco menos largo que éste, aunque el tamaño de la pantalla es el mismo en ambos (5.5 pulgadas). El iPhone es más delgado y probablemente más ligero. Pero el G3 te da acceso a la batería si es que necesitas cambiarla, y la oprtunidad de añadir una tarjeta micro de memoria de hasta 2 TB.

Tengo el teléfono desde hace cinco meses y estoy muy contento. He tenido la oportunidad de probar la cámara en diversas circunstancias y la verdad que no decepciona. Como con cualquier cámara, siempre es mejor fotografiar con abundante luz y, en esas condiciones, los resultados de la cámara del G3 son increibles:

El Angel de las Aguas
El Angel de las Aguas
El Angel de las Aguas en la Fuente de Bethesda, Central Park. El contraluz oscurece la fuente. La foto queda un poco mejor luego de usar un proceso de HDR (High Dynamic Range).
La Avenida de las Americas
La Avenida de las Americas en Middtown, Manhattan.
La Avenida de las Americas en Middtown, Manhattan. El reflejo del sol en las ventanas del edificio desde donde tomé la foto cae sobre el tráfico que espera la luz verde para seguir adelante. Casi la mitad de los autos en la foto son taxis …
Tomando un macchiato en Tisserie.
Tomando un macchiato en Tisserie.
Tomando un macchiato en Tisserie, café en la 7ma Avenida y la Calle 55ta Oeste, Manhattan. El mostrador refleja las luces en el techo del café. Siguiendo la tendencia de los cafés que ofrecen bebidas hechas con espresso, la barista dibujó un corazón con la espuma de leche.
La Torre Hearst en le reflejo
La Torre Hearst en le reflejo

La Torre Hearst se asoma detrás del edificio en el 1755 de Broadway, la sede del Grupo de Música de Universal. Los rasca-cielos dejan ver el azul del cielo y la luz lateral del atardecer le da brillo a la cara sur de los edificios.

Woosley Hall
Woosley Hall
Woolsey Hall visto desde la Plaza de la Biblioteca Beinecke. Esta biblioteca de la Universidad de Yale contiene una colección de libros raros y manuscritos. New Haven, CT.
Starbucks en el Jirón de La Unión
Starbucks en el Jirón de La Unión
La luz lateral de las ventanas de este Starbucks ilumina a una pareja conversando. El contraste con la poca luz dentro del café le da intimidad a la escena. Jr. de la Unión, Centro de Lima.
Time Warner Center
Time Warner Center
El sol de la mañana cae directamente sobre el Centro de Time Warner en el Ovalo de Colón (Columbus Circle), Manhattan.
17 de la Calle State
17 de la Calle State
El edificio en el 17 de la Calle State, en Battery Park, se yergue alto mirando la Bahía de Nueva York y a la Dama Libertad. Manhattan, NY.

La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario
La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario

 La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario resguarda el Altar de Santa Elizabeth Ann Bayley Seton. La cálida luz de la tarde ilumina el edificio de ladrillos.


Dama de la Libertad
Dama de la Libertad

 La Dama Libertad acercada con el zoom digital de la cámara del G3. La cámara tiene un estabilizador que disminuye las vibraciones y tomé la foto apoyando el teléfono en una varanda. Sin embargo, la definición no es perfecta. El zoom digital y las vibraciones a la hora de tomar la foto le quitan definición a la imagen. Un trípode y un disparo remoto o automático pueden ayudar mucho en estas circunstancias.


Atardecer en Battery Park
Atardecer en Battery Park

 Atardecer en Battery Park. Las siluetas del muelle y las gaviotas son adornadas por los colores del sol hundiéndose en el Atlántico.

¿Qué me gustaría que tuviera la cámara? Control manual en la exposición, definitivamente. Hay otras aplicaciones en Android (A Better Camera, por ejemplo) que tienen más opciones, pero la versión que probé no manejaba el enfoque con láser de la cámara. Al final, tomaba mejores fotos con la aplicación que vino con el teléfono. A pesar de esto, estoy muy contento con la cámara.
¿Qué teléfono usas tú? ¿Te gusta su cámara?

Grand Central Terminal

Grand Central Terminal Upper Level Floor Plan Foto: Central Pacific RR (Wikipedia).

Andando por el “centro” de Manhattan (Midtown, que le dicen), decididamente entré al Grand Central Terminal. Quería hacer fotos dentro, para capturar algo de los cambios que le hicieron para la celebración de los 100 años de su construcción. El tamaño de su vestíbulo principal es inmenso, especialmente para una estructura que no tiene columnas en el medio, sino sólo a los lados. Es como la nave principal de una gran catedral. Y esta comparación no es sólo en términos arquitectónicos.

Este vestíbulo alberga a viajeros, visitantes, turistas, gente local y trabajadores de la Gran Manzana. El movimiento es constante, especialmente cuando los trenes llegan y la gente baja de los trenes a las plataformas y luego al vestíbulo para decidir si irán al subterráneo, o saldrán a tomar un taxi, o esperarán a alguien con quien continuar la travesía. Quién sabe. El ajetreo es incesante y una gran oportunidad para el observador, especialmente si este trae una cámara consigo.

Decidí hacer varias fotos del vestíbulo principal, de las grandes ventanas, de la gente andando y viniendo. También decidí hacer una serie de tomas en secuencia para integrarlas en una imagen animada (GIF).

El resultado de una de estas secuencias está abajo. Quise contrastar el movimiento de la gente con la estancia de un grupo de chicas que descansaban sentadas en el suelo. Me gusta ver cómo una de ellas sigue el movimiento de alguien que camina detrás de suyo.

 

Grand Central Terminal

© Javier Domínguez. Todos los Derechos Reservados.
(Secuencia de fotos tomada con una Nikon D700, Nikkor 80-200mm @ 200mm, f/6.3, 1/3 seg, ISO 1000.)

Gavilán patirrojo (Buteo jamaicensis) nuevamente en Washington Square

Muy contento de saber que Bobby ha regresado, esta vez con Rosie, al edificio de la biblioteca de la Universidad de Nueva York (NYU) para esta temporada de anidación. NYU ha puesto una cámara de video en vivo para seguir los pasos de la pareja.

He estado viendo como uno de los gavilanes ha estado comiendo una merienda a media mañana. La cámara permite ver el parque abajo (el nido está en el piso 12 del edificio). Una vista magnífica.

Denle un vistazo:

 

Watch live streaming video from nyu_hawkcam at livestream.com

Gavilán patirrojo (Buteo jamaicensis)

En la Universidad de Nueva York, una pareja de gavilanes patirrojo decidieron poner su nido en la ventanda de nada menos que el presidente de la Univerisdad, que está ubicada en el décimo segundo piso del edificio de la biblioteca, con vista a Washington Square en la parte sur de Manhattan.

Al presidente se le ocurrió la idea de compratir esta visita e hizo instalar una cámara de video que transmite en vivo, día y noche, el ir y venir de los padres y el desarrollo de los tres huevos que contiene el nido.

Pueden ver las actividades del nido aquí.

Espero los interesa tanto como me ha interesado a mi.

Con suerte pueden ver a uno de los padres rotando los huevos o trayendo un ratón para alimentar a la pareja que estuvo de turno empollando los huevos.

El Gavilán patirrojo tiene una distribución amplia en Estados Unidos y es común en su rango. Lo que no es común es que haya una cámara transmitiendo en vivo los acontecimientos del nido. Más de dos mil perosnas pueden estar viendo el nido a la misma vez. Y ha subido a más de tres mil durante el día.

Los polluelos están a punto de ‘nacer’, pues tienen más de 30 días encubando. Así que en cualquier momento estaremos siguiendo la actividad de los polluelos, y por qué no, de poder ver su primer despegue de vuelo …

Increible, verdad?

*****

Ultimos avances:

El polluelo es ahora un juvenil con su primer vuelo a cuestas. Salió del nido a los 49 días de nacido, todo un gavilán juvenil. Les invito a ver esta pequeña reseña de los dos últimos meses:

El nido en el piso 12 de la Biblioteca de la Universidad de Nueva York (imagen tomada del video del Dr. D. Bruce Yolton de urbanhawks.com.

Violet
Violet

Pip a los siete días de nacido (imagen capturada del video transmitido por el web-cam).

Pip a 7 dias
Pip a 7 dias

Pip a los 27 dias de nacido, a la espera de su ración de ardilla (imagen capturada del video transmitido por el web-cam).

Pip a 27 dias
Pip a 27 dias

Pip a los 49 días de nacido, dando las últimas aleteadas de preparación antes de su primer vuelo (Foto Sara Krulwich/The New York Times).

Pip a 49 dias
Pip a 49 dias

Pip a los 49 días de nacido, en el momento que se lanza a la ciudad abajo de su nido (imagen capturada del video transmitido por el web-cam).

Pip a 49 dias
Pip a 49 dias

Pip a los 49 días de nacido, sano y salvo luego de su primer vuelo (Foto Sara Krulwich/The New York Times).

Pip a 49 dias
Pip a 49 dias

Manhattan al Atardecer

Manhattan Skyline
Manhattan Skyline

Una tarde hace ya un par de años tomé el auto y manejé por el tunel “Lincoln” hacia Nueva Jersey. Fui hasta el Parque Hamilton en Weehawken, que queda al frente de la calle 46 en Manhattan. Ahí puse mi trípode y mi cámara (una Nikon N90s) con un rollo de slides Velvia de 50 ASA. Empecé a tomar fotos anticipándome a la caida del sol. Tenía pensado también hacer una panorámica compuesta de una serie de imágenes a ser “pegadas”. En este caso, la panorámica está compuesta por 5 fotos.

Una vez que revelé el rollo, tomé las fotos escaneadas y las trabajé con Photoshop. Este programa, en su última versión, tiene una opción de automatización que permite unir las fotos de un panorama (ya sea vertical, horizontal, o compuesto – tipo matriz de fotos).

El resultado lo pueden ver al lado.

Los Cinco Boroughs de Nueva York
Los Cinco Boroughs de Nueva York

Manhattan es una isla y está rodeada por el río Hudson en el lado oeste, y el río Este, por el lado oriental. Manhattan es uno de los cinco Boroughs que componen la ciudad de Nueva York. Los otros son el Bronx, en el norte, Queens, en el este, Brooklyn en el sur, y Staten Island al sur-oeste.

 

En este perfil de Manhattan se puede reconocer al Empire State Building, el Chrisler Building, el edificio de la revista New Yorker. Además se puede ver el portaviones “Intrepid”, que es usado como mueso, y los edificios que contienen los ventiladores que cambian el aire en el tunel “Lincoln”. El perfil abarca desde la calle 57 Oeste hasta la calle 28 Oeste aproximadamente.

Para ver otros panoramas hechos con esta técnica, pueden visitar mi portafolio de fotografía en www.JavierDominguezPhotography.com.

 

 

11 de septiembre del 2001

Escuché un sonido extraño, como si estuviesen arrastrando sobre el asfalto un contenedor, de esos que usan para comercio exterior. Extraño, porque estaba en el piso doce del edificio del New York Mercantile Exchange y la oficina en que trabajaba tenía las ventanas cerradas. Ahora mientras escribo esto pienso que el ruido tenía que ser muy fuerte para pasar, amordazado, a través de la ventana y sonar como lo escuché.

Momentos después, en las noticias en la televisión anunciaban que un avión se había estrellado contra una de las torres gemelas. Por mi mente pasó la imagen de una avioneta Cessna estrellada contra las ventanas de la torre. Eran las 8:46:40 de la mañana y hacía sólo unos 15 a 20 minutos que había dejado la estación del subterráneo que estaba debajo de las torres. Ya estaba en mi oficina trabajando un buen tiempo antes de que el mercado bursátil abriera esa mañana.

Entonces, trabajaba para una compañía de compradores y vendedores de acciones de bolsa (day trading) en el edificio del New York Mercantile Exchange, el mercado donde se transan futuros de metales preciosos y de energía. La televisión la teníamos siempre encendida en el canal de las noticias financieras. Así nos enteramos del avión en la torre.

Unos compañeros y yo fuimos a la oficina en la esquina de nuestro piso, desde donde se puede ver la bahía de Nueva York, con la Estatua de La Libertad incluida. De ahí podíamos ver también el lado oeste de las torres. Desde esta posición podíamos ver el humo saliendo del otro lado del edificio. No veíamos el lado del impacto, la cara norte de la Torre Norte, así que en mi mente seguía la imagen de una avioneta Cessna chocada contra el edificio.

Eventualmente, mis compañeros empezaron a dejar esa oficina para regresar a sus escritorios. Yo me quedé un rato más. Lo suficiente para ver una inmensidad de avión, volando muy bajo, yendo contra la otra torre, la Torre Sur. Eran las 9:03 de la mañana. La aparición del avión fue tan rápida e inesperada que no me moví. Pensé que el ala del avión se había chocado contra la esquina del edificio y eso había producido la bola de fuego que había visto. Luego pensé en la gente de la calle y en cómo el resto del avión habría causado heridos y muertos. En mi mente, sólo el ala del avión se había chocado contra el edificio.

No podía entender cómo el resto del avión había desaparecido detrás de lo que podía ver de las torres y no podía entender cómo no lo había visto pasar y estrellarse en la calle. Sólo tenía preguntas. En los televisores encendidos en toda la oficina reportaban que el país estaba siendo atacado. Ya alguien había tomado iniciativa y nos empezaron a evacuar. Hicimos los doce pisos hacia abajo por las escaleras.

No recuerdo si hablábamos o permanecíamos callados. Recuerdo eso sí que yo seguía incrédulo. Atacados? Me parecía una exageración. Al menos en esos momentos.

Nuestras oficinas estaban a dos cuadras del World Trade Center. Una vez abajo y fuera de nuestro edificio pudimos ver mejor lo que había pasado. Ahora podíamos ver como las dos torres humeaban. Un compañero de trabajo tenía casi lágrimas en la cara. Pensé en llamar a casa para decirle a mi esposa que estaba bien y que no tenía que preocuparse por mi. Pero no tenía mi teléfono celular conmigo; lo había olvidado en casa ese día. En realidad no me hubiera servido de mucho, porque el impacto de los aviones había dañado la antena en una de las torres y mis compañeros que sí tenían sus celulares no conseguían señal.

Desde la calle en donde estábamos, al lado del río Hudson, podíamos ver gente en las ventanas, tratando de respirar aire y escapar del humo y del calor de las llamas dentro del edificio. En esos pisos, las ventanas no se ‘abrían’. Había que romperarlas para tener acceso al exterior. Más de ochenta pisos abajo, eramos testigos de lo que les estaba pasando.

Empezamos a ver a la gente saltar al vacío. En mi mente sólo podía pensar que era lo mejor para ellos. Que esa decisión había sido la mejor. El calor y el humo adentro podían ser sólo un infierno. Hubiese hecho yo lo mismo? Me imagino que sí; aunque no puedo saberlo con certeza. No he estado en esas condiciones.

Quedarse ahí no tenía ningún sentido. Decidí empezar a caminar. En mi mente estaba seguro que el subterráneo estaría cerrado y que no habría oportunidad alguna de encontrar un taxi. Me despedí de algunos colegas y empecé mi camino hacia el norte de Manhattan. Pensé que buscaría un teléfono público para llamar a mi esposa. Los primeros teléfonos públicos que vi tenían líneas con doce o quince personas. Decidí detenerme cuando encontrase uno con sólo cinco o seis personas.

Caminaba como siempre camino, a paso rápido. Miraba los rostros de la gente y en ellos veía incredulidad, estupor, tristeza; pero sobre todo, horror. Llegando a la calle Canal decidí buscar la casa de un amigo, para pedirle su teléfono. Subí a su piso, pero nadié contestó al timbre. Bajé y salí a la calle, doble la esquina y luego de una cuadra más de andar encontré, finalmente, un teléfono público con sólo cinco personas en línea. Esperé y por fin pude llamar a mi esposa. Le dije que estaba bien y que estaba caminando. Que no se preocupase y que sencillamente me espere. Tenía más de 90 cuadras de camino.

En algún momento de mi camino, vi tres o cuatro rastafaris caminando hacia el noroeste, hacia el río. Creo que era el primer grupo de personas que veía que no parecía enterado de lo que pasaba. Estarían duros? Volando? Como que sus mentes estaban completamente fuera de Nueva York, de lo que estaba pasando y de lo que cada cara que veía en mi camino a casa reflejaba. Sus cuerpos estaban en Manhattan, pero sus conciencias estaban en otra parte. No encuentro mejores palabras para describirlo.

Seguí andando rumbo norte. No miraba atrás, sino, otra vez, las caras de la gente mirando las torres. Unas cuadras antes de llegar a la calle Houston, escuche unos gritos que exigian mirar atrás. Di media vuelta y miré en dirección a las torres. Eran las 9:59:04 y la Torre Sur, la que había recibido el segundo impacto, empezaba a desplomarse. Un minuto estaba ahí y el siguiente minuto ya no. Sólo quedaba la Torre Norte. Sólo quedaba la Torre Norte … el perfil de la ciudad había cambiado en un instante y delante de mis ojos. Recuerdo haber pensado eso, que el perfil de Manhattan había cambiado para siempre.

No pensé que tenía suerte de no estar ahí, al pie del edificio donde trabajaba. Pensé que para la pobre gente que estaba atrapada en la torre, el desplome del edificio ponía fin a su sufrimiento. Que para ellos era, probablemente lo mejor. El fuego y el humo me parecían una peor alternativa. Cuando la torre desapareció del horizonte di vuelta lentamente y seguí caminando.

Las caras mostraban el horror y el dolor de la ciudad. Vi una familia, el padre, la madre y una adolescente, mirando a la torre que quedaba, abrazándose y tratando de estar unidos mientras miraban lo que ya no estaba. Yo seguí caminando. Cuadra tras cuadra veía las mismas expresiones. Las mismas emociones. El mismo sufrimiento.

Crucé la calle Houston y caminé varias cuadras. Antes de llegar a la calle 14, creo, escuché otra vez esos gritos que llamaban a voltear. Que insistían en mirar. La Torre Norte empezaba a caer. Eran las 10:28:25, menos de media hora después del primer desplome. El panorama de Manhattan había cambiado definitivamente. Las dos torres habían desaparecido y con ellas las vidas de miles de personas atrapadas.

La cuadras siguientes me mostraron menos rostros. Las torres habían desaparecido y cada vez que avanzaba más al norte, su falta era menos notada porque cuando estaban altas y erguidas, estas partes de Manhattan no las tenían tan predominantes en su horizonte.

Cuando llegué a la calle 18 fui al dojo de aikido, a pedir prestado el teléfono para volver a llamar a mi esposa. Justo antes de subir, del garage que está debajo, una señora me preguntó cómo llegar a la carretera (West Side Highway) para ir a Westchester. Le dije cómo hacerlo pero quedó un poco confusa. La invité a llevarme al Upper West Side, donde yo vivía, de manera que la podía guiar en el trayecto. Dada las circunstancias, aceptó y yo agradecí.

En el camino conversamos de lo que había pasado. No recuerdo, ahora, los detalles: cuánto le conté de lo que había visto? Cuáles eran las especulaciones de quién estaba detrás de estos ataques? el por qué de esta locura? Finalmente dejé a la señora a la entrada de la carretera, tan sólo tres cuadras de mi casa. Me despedí de ella y le agradecí. Lo mismo hizo ella.

Cuando llegué a casa abracé a mi esposa y a mi hijo que tenía sólo un año de edad. Luego del impacto a la Torre Norte, cuando las noticias estaban en todos los cables, mi esposa había recibido una llamada de mi hermano desde Paris, que se había enterado por mi hermana desde Madrid. Nos sentamos y pudimos ver en la televisión cómo el segundo avión impactaba la Torre Sur, y luego, cómo las torres se desplomaban y se convertían en polvo.

En los días siguientes seguía en shock. No tuve pesadillas ni insomnio. Pero en mi mente, a veces sin darme cuenta, veía las caras de la gente mirando con horror lo que pasaba en las torres. El lunes siguiente regresé a trabajar. El mercado bursátil abría nuevamente después de no haber abierto ese martes 11 de setiembre. La guarda nacional y la policía guardaba un perímetro alrededor de lo que quedaba de las torres, del famoso Ground Zero. Tenía que mostrar dos documentos para que me dejasen pasar al área, para poder ir a trabajar.

Winter GardenCuando regresé a mi oficina, no llevé mi cámara grande; sólo una pequeña cámara digital. Desde la misma ventana donde había visto el segundo avión entrar dentro de la Torre Sur, tomé algunas fotos a través de la vidrio. Dos meses después, mudaron nuestra oficina a Hoboken, en New Jersey, un pueblo al otro lado del río Hudson. No he ido mucho al Ground Zero desde entonces.

Winter Garden and Marina
Winter Garden and Marina

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